martes, 26 de mayo de 2020

El LED y la Resistencia o el método de prueba y error

Todos tenemos un pasado, el mío está muy unido a un LED y una resistencia, esta historia comienza a principio de los noventa del siglo pasado, cuando yo superaba por poco la decena en años y era a todas luces lo que Lorenzo Silva define como un alquimista impaciente, en su libro titulado así del año 2001, o sea, alguien demasiado inquieto para esperar el resultado de un proceso que puede ser lento.

Para ponernos en contexto, en esa época se despertó mi lado ingenieril gracias a uno de mis maestros de escuela, al que siempre le he estado agradecido por conducirme a lo que soy a día de hoy. Él despertó en mí la curiosidad y el interés por la ciencia y la computación, pero sobretodo despertó el interés por experimentar.

Dicho esto, en mi cabeza solo rondaba la idea de hacer parpadear un LED, en aquel entonces donde no había móviles ni internet, llegó a mis manos una revista de electrónica en donde aparecía el circuito clásico de LED y resistencia. Conseguí los elementos, los soldé a una placa y, aquí viene lo bueno, los enchufé de forma literal. En este punto, el lector debería observar la fotografía en cabecera de este blog y que también acompaña este post, es aquél LED y aquella resistencia. Resultado del experimento: la resistencia explotó, el LED y yo intactos.

El objetivo del experimento era, no lo olvidemos, hacer parpadear un LED. Mi reflexión era: la corriente alterna oscila, por tanto, encenderá y apagará el LED. Evidentemente, faltaban muchos conceptos teóricos, principalmente, la diferencia entre alterna y continua, tipos de tensión y corriente, amén del tipo de componentes, sin embargo sobraban las ganas por conseguir un resultado.

A mí esta experiencia me enseñó, sin saberlo, la importancia del método científico de prueba y error. Hoy, con perspectiva, además me enseña que debemos potenciar y fomentar la experimentación científica en los jóvenes, algo que no está precisamente de moda. Hace falta despertar el interés en la ciencia, relacionarlo con el día a día, hacer las cosas fáciles, dejar los tecnicismos para cuando realmente son necesarios, en definitiva, crear contenido atractivo para los jóvenes que están aprendiendo y que todavía no han encontrado su camino.

Todavía guardo aquella placa con el LED y la resistencia, me recuerdan la importancia de experimentar y sobretodo, la importancia de equivocarse...

Y... ¿Tú qué propones?

(Nota: Que nadie conecte un circuito de CC a CA, sobretodo si no quiere que su casa huela a resistencia quemada, la llamarada es sorprendente en relación al tamaño de la resistencia)

jueves, 7 de mayo de 2020

Pedagogía técnica en tiempos de pandemia

Esta crisis nos está enseñando muchas cosas y en distintas facetas de la vida, los que además tenemos hijos en edad escolar, nos enseña incluso a ser mejores padres y maestros, aunque con muchísimas limitaciones. Personalmente, en el ámbito profesional, para mí todo comenzó el último viernes de febrero a las 23h con un mensaje al teléfono móvil, al día siguiente había preparado un plan de acción en tres niveles y el lunes ya se estaba implantando, con la esperanza de no tener que llegar al tercer nivel. Una semana después, estábamos en el tercer nivel y acelerando de una forma vertiginosa, exponencial, hacia algo a lo que nunca antes nos habíamos enfrentado: el cierre casi total de la planta hotelera en Europa, algo que es altamente frustrante para todos aquellos que tenemos como misión, precisamente, que la operación de las unidades de negocio se mantenga y en condiciones seguras para clientes y empleados.

Sin embargo, hay algo que desde el principio he tenido claro: debemos ceñirnos a decisiones técnicas. Esta no es una crisis que se deba gestionar con otros criterios, cualesquiera que sean, no técnicos y fuera del foco de la salud. El problema, en muchos casos, viene del desconocimiento o falta de interés que en general se muestra por las razones que fundamentan las decisiones técnicas, llevando a algunos políticos extranjeros a realizar declaraciones sobre la ingesta de productos de limpieza dignas de película cómica.

En definitiva, hacen falta grandes dosis de pedagogía técnica, dicho de otro modo, nos corresponde a todos aquellos que tenemos responsabilidad técnica de gestión en esta crisis, tanto en el sector público como privado, tanto en el ámbito de la salud como en el de gestión de instalaciones o de la Salud Laboral, explicar las decisiones que se toman y el porqué, además de una forma accesible para todo el público rehuyendo al máximo de tecnicismos. Solo de esta manera conseguiremos una actuación consciente de todos los implicados y por tanto mayor éxito en nuestra misión.

Centrando la discusión en el ámbito en el que más cómodo me siento y que me compete, la gestión de instalaciones y la Salud Laboral, considero que hay tres aspectos que no se han tratado con suficiente profundidad desde la óptica de la pedagogía técnica: la higiene y desinfección, la correcta utilización de equipos de protección y la transmisión del virus por aire.

Higiene y desinfección. 
Es cierto que se ha insistido, correctamente, en la importancia de la higiene de manos y se ha explicado cómo debe realizarse de forma correcta, sin embargo pocos son los que han explicado el porqué. Por otro lado, rápidamente han aparecido mil soluciones de desinfección y limpieza: inventos novedosos, Ozono, luz Ultra Violeta y un largo etcétera. Mientras todo el mundo sigue empeñado en reinventar la rueda con soluciones muy costosas, hemos tenido la solución de desinfección y limpieza delante desde el principio, sencillamente una disolución de lejía doméstica o simplemente jabón y agua. En ambos casos la respuesta es la misma, tanto el jabón como la lejía atacan la cubierta lipídica del virus, dejando al descubierto el material genético y por tanto inutilizándolo. Gráficamente es como tener grasa en las manos, con jabón y agua desaparece.

Es cierto que no siempre pueden utilizarse soluciones desinfectantes puesto que se podrían dañar ciertos equipamientos sensibles, de ahí proyectos como ATILA del Ejército de Tierra español en el que se ha modificado un robot a control remoto para desactivar explosivos (entre otras funciones) para utilizar una luz UV para la desinfección de instalaciones sensibles, como puedan ser centros de comunicación, sin embargo los costes de aplicar soluciones similares existentes en el mercado para, por ejemplo, la desinfección de una habitación de hotel, no parecen para nada razonables pudiéndose resolver con medidas más sencillas de limpieza y desinfección eficaces.

Como nota curiosa, acompaña a este post un extracto de la orden emitida por el Gobernador de Burgos en 1918 durante la epidemia de gripe de principios del siglo pasado, que podría ser de perfecta actualidad, eso no significa que en estos cien años no haya habido avances técnicos significativos que puedan aplicarse, sencillamente indica que las medidas básicas de higiene y desinfección ayudan tanto o más que la utilización de equipos sofisticados. En conclusión, utilicemos más lejía y jabón en lugar de pretender matar moscas a cañonazos.

Utilización de equipos de protección.
Gran parte de los ciudadanos no saben cómo deben quitarse unos guantes o una mascarilla y todavía menos en qué orden deben hacerlo (primero guantes y después mascarilla). No los culpo, nadie se lo ha explicado de forma correcta, pero tampoco nadie les ha pedido que los usen, me explico, la recomendación técnica es no utilizar guantes de forma generalizada y es lo que deberíamos hacer. Esto tiene dos efectos, por una parte conservamos los stocks para aquéllos que de verdad los necesitan (personal expuesto y población de riesgo) y por otra parte reducimos el riesgo de una contaminación cruzada por mal uso de la medida de protección.

La utilización de guantes genera en quien los lleva una falsa sensación de seguridad, incrementándose el riesgo a una contaminación cuanto mayor es el tiempo que pasa con ellos puestos. Es sencillo de entender, si imaginamos una situación en la que alguien con unos guantes haga vida normal tocando objetos, abriendo puertas, etc. es inevitable que en algún momento se toque la cara (boca, ojos o nariz) de forma inconsciente, con lo que puede producirse la infección si una de las superficies que ha tocado previamente estaba contaminada, sin embargo la persona se sentirá segura porque está utilizando una medida de protección. ¿No es más sencillo asegurar una correcta higiene de manos? Volvemos de nuevo al punto anterior...

Llegados aquí cabría preguntarse si realmente sabemos por qué o para qué debemos llevar guantes, mucho me temo que podríamos escribir un libro sobre ello al ver la utilización que de ellos hace la población en la calle, los guantes no previenen de una infección de forma directa, como sí lo hace la mascarilla, los guantes previenen de forma indirecta siempre y cuando se cumplan el resto de medidas de higiene, por tanto, llevar guantes y a tu hijo de la mano por la calle sin guantes... Dejo al lector que acabe la frase.

Transmisión por aire.
A principios de abril, la Universidad de Aalto junto con el Instituto de Meteorología Finlandés y otros participantes, publicó un modelo 3D de dispersión de aerosoles en un ambiente cerrado y con aire acondicionado (un supermercado) que tuvo gran difusión mediática. El video modela el estornudo de una persona en un supermercado donde está rodeado de estanterías y se puede observar cómo se mueve la nube que éste genera en función de la ventilación y el aire acondicionado (ver vídeo de FMI/AALTO/VTT/UH/CSC). Hasta aquí todo bien.

El problema es que la mayoría de medios obviaron datos importantes al redactar su noticia. En primer lugar se observan dos colores en la nube, amarillo y azul, que se corresponden con aerosoles y gotas de mayor tamaño respectivamente. Esto quiere decir que las gotas, de mayor tamaño y peso (color azul), caen prácticamente en frente del usuario que ha estornudado, mientras que los aerosoles (color amarillo) alcanzan altura y se dispersan por encima de las estanterías debido a las corrientes de aire. Por otro lado, los estudios de transmisión indican que el SARS-CoV-2 se transmite principalmente por gotas, estando los aerosoles todavía en estudio, de hecho el Director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, a preguntas de la prensa, ha insistido en que la probabilidad de infección por aerosoles a distancia es muy baja precisamente por la dispersión de éstos en el ambiente debido a las corrientes de aire, tal y como mostraba el modelo 3D. En definitiva, la falta de rigor en la publicación en los medios sobre un trabajo académico y la omisión de datos importantes, transmiten un mensaje que roza el sensacionalismo y está fuera de lugar, cuando en realidad lo que debería es transmitir prudencia.

En este sentido las recomendaciones de todas las asociaciones internacionales, tanto europeas como americanas, de técnicos en aire acondicionado y ventilación coinciden en seguir recomendando una buena ventilación de los locales precisamente para dispersar cualquier patógeno, pero la medida que sigue siendo clave es el distanciamiento social, es decir, mantener la distancia de seguridad entre personas que nos asegura que las gotas de mayor tamaño caen al suelo. Curiosamente esto ya lo mencionaba también el Gobernador de Burgos en 1918: "se ventilen con frecuencia los locales donde permanezcan durante el día".

Acabando...
En definitiva, con una buena pedagogía técnica, nadie cuestionaría la higiene de manos intentando buscar el abismo temporal que separa la evolución técnica y la medida en concreto para atacar su efectividad, tampoco sufriríamos carestía que equipos de protección ya que solo los utilizaría quien realmente los necesita y finalmente, rehuiríamos del sensacionalismo más amarillo para centrarnos en lo importante, aceptar que quien debe llevar las riendas es siempre el que más sabe sobre el tema en cuestión, el más técnico en el ámbito de sus competencias.

Y... ¿Tú que propones?